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Noviembre 2010
Persona humana y pudor
Por Magdalena Elton, socia de Versátima

Patricia Moreno, socia de Versátima
Hoy voy a plantear un tema que puede ser políticamente incorrecto. Aprovechando que ésta es nuestra tribuna, quisiera lanzar un llamado a reflexionar sobre él, ya que en su comprensión están en juego muchos aspectos relacionados con la mujer y con su aporte a la sociedad como esposa, como madre, como profesional... como configuradora de relaciones personales en todos los ámbitos en los que se mueve. Me ha inspirado a escribir esto el artículo leído en la revista digital Asmoda . Pienso que las mujeres tenemos un papel clave en la conformación de nuestro entorno, no sólo porque tenemos la facilidad para fijarnos en muchos detalles del ambiente en que vivimos y la capacidad de transformarlo en uno acogedor y grato, sino porque nuestra misma presencia marca una pauta. Y en esa presencia transmitimos un mensaje a través de nuestra vestimenta.

El artículo citado nos dice: “El vestido, además de defendernos de los estragos climáticos, tiene otras funciones fundamentales, como son la protección de la intimidad personal, que supone un acto de autoposesión del cuerpo que la propia naturaleza humana expresa con el instintivo sentimiento al que llamamos pudor, que es propio de seres inteligentes y que, como es obvio, no se da en los animales que no tienen una intimidad que proteger”. Por otra parte, en el libro Amor y Responsabilidad , Karol Wojtyla, antes de ser elegido Papa, explicaba que el hombre tiene necesidad de proteger y preservar lo que tiene de más íntimo, nuclear y profundo en la propia constitución de su ser personal. A esta necesidad hace referencia el pudor.

Creo que todas estamos de acuerdo en que existe eso íntimo, nuclear y profundo en cada una: algo que no estamos dispuestas a compartir con cualquiera ; no estamos dispuestas a que nuestra intimidad, nuestros sentimientos, se pongan en el tapete para cualquier persona que quiera opinar sobre ellos. Está en nuestras manos protegerlos de las intromisiones, y de hecho así lo hacemos. Esto que hacemos con nuestra parte más espiritual, ¿por qué a veces no lo hacemos con nuestro cuerpo? Puede haber distintas explicaciones, pero lo cierto es que podría ser que ese “destape” empiece por lo más externo, lo que está en la superficie, que es nuestro cuerpo, pero nadie puede asegurarnos que eso no influirá poco a poco en lo que hay más dentro de nosotros.

Al vestir de una manera no adecuada podemos dar una señal equivocada, por ejemplo, en el trabajo. Muchas veces me he preguntado ¿por qué una mujer va vestida con una minifalda o con un escote a una reunión de trabajo? O ¿por qué asiste a un evento social con una prenda que muestra más de lo conveniente? ¿Qué está diciendo con eso? En ocasiones puede haber una intención explícita, pero quizás en muchas otras no, y es que la influencia de lo que se ve en los medios de comunicación sobre lo que se considera una mujer atractiva, puede llevar a adoptar costumbres que no corresponden con nuestros planteamientos de fondo o con las situaciones en las cuales debemos desenvolvernos.

Tal vez es que el medio tira hacia un lado al cual no iríamos por nuestra propia decisión. Si es así, es el momento de reflexionar y atrevernos a actuar según nuestras propias convicciones, aunque éstas choquen con ese medio.
Ma. Luisa de la Cerda Patricia Moreno Magdalena Elton Isabel Margarita Fuenzalida Magdalena Lira Teresita Bulnes María Paz Valdivieso